El Monte de los Olivos es uno de los lugares más sagrados y teológicamente significativos de toda la Biblia. Ubicado al este de Jerusalén, separado de la Ciudad Santa solo por el Valle del Cedrón, es escenario de acontecimientos decisivos en las Escrituras: la ascensión de Jesús (Hch 1:9-12), discursos proféticos (Mt 24), el retorno futuro del Mesías (Zac 14:4) y numerosas escenas de la historia de Israel.
En los últimos años, han surgido videos, relatos y noticias afirmando que el Monte de los Olivos estaría “abriéndose”, “rajándose” o presentando fisuras — algunos sugiriendo que esto sería un cumplimiento profético directo de Zacarías 14, que anuncia que el monte se henderá en el Día del Señor.
Entre esos contenidos está el video ampliamente compartido por la misionera Aline en Israel (ver video), en el cual ella muestra estructuras, aberturas y formaciones geológicas que parecen indicar movimiento en el terreno.
Pero al final: ¿el Monte de los Olivos está realmente abriéndose? ¿Esto tiene fundamento científico? ¿Es cumplimiento profético? ¿O existe una explicación natural e histórica para lo que se está observando?
Para responder con profundidad, este estudio combina:
- datos bíblicos y teológicos,
- investigación arqueológica,
- estudios geológicos académicos, incluyendo el informe Earthquake Risk and Slope Stability in Jerusalem, de Wachs y Levitte[1],
- evidencias actuales presentes en videos y relatos locales,
- la historia sísmica documentada de la región de Jerusalén.
El objetivo no es especular, sino proporcionar el mejor análisis enciclopédico posible basado en Escritura, ciencia y hechos observables.
¿Dónde Está el Monte de los Olivos?
El Monte de los Olivos forma una cadena de colinas al este de Jerusalén, alcanzando cerca de 820 metros sobre el nivel del mar. Limita con:
- al oeste: el Valle del Cedrón,
- al este: la región de Betania,
- al sur: el Monte Sion y el Hinnom,
- al norte: el Monte Scopus.
Su formación geológica está compuesta principalmente por capas de caliza y dolomita — rocas relativamente porosas y fisurables, que a lo largo de los siglos han sufrido erosión natural, actividad sísmica e intervención humana. Esta característica mineral será fundamental para entender si está “abriéndose”.
La Importancia Bíblica del Monte de los Olivos
La Biblia menciona el Monte de los Olivos de manera continua a través de diferentes períodos:
- Período davídico: David sube por el monte al huir de Absalón (2Sm 15:30).
- Profetas: Zacarías anuncia que el monte se henderá en el Día del Señor (Zac 14:4).
- Jesús: lugar del Sermón Profético (Mt 24–25).
- Getsemaní: lugar de oración antes de la crucifixión.
- Ascensión: Jesús sube al cielo desde el monte (Hch 1:9-12).
Zacarías 14:4 es el pasaje más importante para este debate:
“En aquel día estarán sus pies sobre el Monte de los Olivos... y el Monte de los Olivos se henderá por el medio, al oriente y al occidente, formando un valle muy grande.”
Aquí nace la pregunta moderna: si la profecía dice que el monte se abrirá, ¿las fisuras o movimientos actuales indican que esto está comenzando ahora?
¿Qué Se Está Mostrando en el Video de Aline (Israel)?
En el video grabado por Aline, podemos observar:
- fisuras superficiales en el suelo,
- escalones y estructuras antiguas desplazadas,
- aberturas y agujeros en la ladera,
- erosión aparente en capas de caliza,
- posibles cavidades internas expuestas.
El video tiene un gran impacto visual y sugiere inmediatamente a muchos espectadores que algo profético puede estar ocurriendo. Sin embargo, para interpretar correctamente lo que se ve, es necesario entender la estructura geológica e histórica del Monte de los Olivos.
Y aquí es donde entra la ciencia — especialmente el estudio geológico de Wachs & Levitte[1], que analizó directamente:
- la estabilidad estructural del Monte de los Olivos,
- la presencia de fallas geológicas,
- el riesgo sísmico real de la región,
- el comportamiento de las capas de caliza bajo tensión,
- el riesgo de deslizamientos y rupturas.
La Profecía de Zacarías 14: ¿Apertura Física o Simbólica?
La interpretación más natural y directa de Zacarías 14 es literal: el Monte de los Olivos se abrirá físicamente en el Día del Señor.
El lenguaje del texto no indica metáfora, sino un evento geográfico concreto:
- ocurre en un lugar específico,
- tiene dirección definida (oriente–occidente),
- produce un valle,
- cambia la topografía de la región.
Al mismo tiempo, la Biblia no enseña que fisuras anteriores serían “preparación” de la profecía. Describe un acto súbito, cataclísmico, sobrenatural — no un proceso gradual.
Pero esto no impide que factores geológicos existentes hoy, como fallas tectónicas, puedan algún día ser el escenario físico para el cumplimiento de la profecía. De hecho, es exactamente eso lo que muchos expertos sugieren.
¿Qué Dice la Geología Real Sobre el Monte de los Olivos?
El estudio académico Earthquake Risk and Slope Stability in Jerusalem demuestra que el subsuelo del Monte de los Olivos presenta:
- capas frágiles de caliza y dolomita,
- presencia de zonas de falla geológica,
- histórico de actividad sísmica significativa,
- inestabilidad de taludes,
- riesgo de rupturas repentinas en caso de terremoto.
Esta información es extremadamente relevante porque:
- explica por qué existen fisuras y desplazamientos visibles en el monte,
- confirma que el terreno es naturalmente inestable,
- muestra que una gran ruptura es científicamente posible,
- aunque no significa que esté ocurriendo ahora.
Es decir: hay base geológica real que permite la apertura del monte — pero no hay evidencia científica de que esto esté ocurriendo en este momento.
La geología confirma la posibilidad, pero no la ocurrencia.
La profecía anuncia el evento final, pero no prevé “fisuras previas”.
Para entender si los actuales cambios visibles pueden ser parte de un proceso mayor, necesitamos profundizar el análisis geológico e histórico — lo que haremos en la próxima parte.
El debate sobre si el Monte de los Olivos está abriéndose exige una integración seria entre Biblia y ciencia. El video de Aline muestra estructuras reales y fenómenos geológicos genuinos, pero su interpretación depende de comprender:
- las características naturales del monte,
- la historia sísmica de la región,
- la naturaleza de la profecía de Zacarías,
- los estudios científicos sobre inestabilidad del suelo.
Hasta aquí, la evidencia indica que:
El monte posee inestabilidad documentada, fisuras naturales y riesgo sísmico real — pero aún no hay señal científica de una apertura catastrófica en curso.
En la Parte 2, examinaremos:
- la estructura interna del Monte de los Olivos,
- fallas geológicas detalladas,
- la historia de terremotos que ya afectaron Jerusalén,
- cómo esto afecta la estabilidad del monte hoy.
Comprendiendo el Subsuelo del Monte de los Olivos: Caliza, Fisuras e Inestabilidad Natural
Para entender si el Monte de los Olivos puede “abrirse” — y si lo que vemos hoy es parte de ese proceso — necesitamos examinar la estructura geológica de la región. El Monte de los Olivos está formado principalmente por caliza y dolomita, rocas sedimentarias porosas que desarrollan fácilmente:
- fisuras,
- fracturas,
- colapsos internos,
- cavidades subterráneas,
- erosión acelerada por infiltración de agua.
Estas características son normales en zonas kársticas y explican por qué el monte presenta aberturas y agujeros naturales desde hace siglos. El estudio de Wachs y Levitte[1] demuestra que:
“La caliza de la ladera este de Jerusalén presenta alta fracturación, permeabilidad acentuada y múltiples zonas de inestabilidad que pueden ser activadas por actividad sísmica o por erosión continua.”
La frase ya apunta que el terreno es estructuralmente predispuesto al movimiento — algo esencial a nuestro tema.
Lineas de Falla Geológica Próximas al Monte de los Olivos
Jerusalén está ubicada relativamente cerca de la Falla del Valle del Jordán, parte del gran sistema tectónico del Rift Sírio-Africano. Esta falla es una de las mayores estructuras tectónicas de la región y ha producido históricamente:
- terremotos frecuentes,
- deformaciones en el subsuelo,
- inestabilidades de laderas,
- rupturas superficiales en ciudades cercanas.
El estudio científico destaca que Jerusalén, aunque no está sobre la falla principal, es directamente afectada por las ondas sísmicas profundas y por los esfuerzos tectónicos regionales[1].
Es por eso que el Monte de los Olivos, incluso sin un gran terremoto reciente, presenta comportamiento de:
- microfracturas,
- movimiento lento (creeping),
- erosión interna por infiltración,
- apertura de cavidades subterráneas.
Pero nada de esto indica — hasta ahora — que el monte esté “abriéndose en dos partes”.
Inestabilidad de Laderas: ¿Qué Muestra la Ciencia Sobre el Monte de los Olivos?
El estudio de Wachs y Levitte ofrece un panorama alarmante, pero claro: las laderas que rodean Jerusalén, incluyendo el Monte de los Olivos, poseen inestabilidad natural significativa.
Entre los factores apuntados están:
- fracturas profundas en la capa de caliza,
- inclinaciones íngremes favorables a deslizamientos,
- niveles freáticos que corroen el interior de las rocas,
- erosión acelerada por lluvias y aguas residuales antiguas,
- construcciones históricas que alteraron la distribución de peso en el suelo.
Según el informe:
“La combinación de fracturamiento natural, erosión interna y presión lateral crea zonas susceptibles a ruptura súbita a lo largo de las laderas orientales de Jerusalén.”
Es decir, **el suelo del Monte de los Olivos ya es, por naturaleza, sujeto a movimientos internos**, lo que puede generar:
- fendas aparentes a la superficie,
- aberturas en muros y cimientos,
- pequeños desplazamientos de capas,
- colapsos aislados.
Esto explica buena parte de lo que el video reciente presenta.
Historia Sísmica de Jerusalén: Terremotos Que Ya Afectaron el Monte
La región de Jerusalén posee un histórico sísmico documentado que remonta a miles de años. Fuentes bíblicas, históricas y arqueológicas registran varios terremotos significativos:
- c. 750 a.C. — Terremoto en los días de Uzías (Am 1:1; Zac 14:5).
- 31 a.C. — Gran terremoto registrado por Josefo.
- 363 d.C. — Terremoto que afectó estructuras en toda Judea.
- 1033 d.C. — Sacudió el Monte de los Olivos y afectó Jerusalén.
- 1927 — Magnitud estimada en 6.2; uno de los más fuertes de los tiempos modernos.
Cada uno de estos terremotos produjo:
- rupturas en el subsuelo,
- desplazamientos de capas rocosas,
- daños superficiales aún visibles hoy.
El estudio enviado afirma:
“Eventos sísmicos pasados dejaron cicatrices estructurales que continúan a influir en la estabilidad de las laderas. Estas cicatrices pueden ser reactivadas por factores menores, como erosión o humedad excesiva.”
Esto significa que las fisuras vistas hoy pueden ser:
- remanentes de terremotos antiguos,
- fisuras expuestas por erosión moderna,
- reacciones del terreno a cambios de carga estructural,
- manifestación de fallas internas que vienen expandiéndose lentamente.
Pero hasta el momento, no existen evidencias científicas que indiquen que una ruptura masiva transversal está en curso, como la profecía describe.
El Papel de las Cavidades Internas y Túneles Antiguos
Otro elemento crucial para entender el comportamiento del Monte de los Olivos es la presencia de:
- túneles excavados desde el período del Segundo Templo,
- catacumbas judías,
- sistemas hidrológicos antiguos,
- canales subterráneos de drenaje,
- sepulturas excavadas en la roca.
La región está repleta de cavidades artificiales, muchas de ellas localizadas exactamente bajo áreas que hoy exhiben rebajamientos y depresiones visibles en registros modernos.
Estas cavidades:
- debilitan el sustento natural,
- aceleran el colapso de capas,
- amplían fisuras superficiales.
Esto explica, por ejemplo, por qué escalones antiguos, muros de contención y caminos muestran rajaduras inclinadas y desplazamientos longitudinales — exactamente como el video de Aline capturó.
Después de analizar la geología profunda, las fallas tectónicas y la historia sísmica de la región, podemos afirmar:
Sí — el Monte de los Olivos es geológicamente vulnerable, inestable y propenso a fisuras. No — no hay ninguna evidencia de que esté “abriéndose por la mitad” en este momento.
Lo que vemos en las imágenes modernas son:
- fisuras normales para el tipo de roca,
- erosión superficial,
- hundimientos causados por cavidades internas,
- signos de inestabilidad natural.
Nada de esto, hasta ahora, constituye el evento profético de Zacarías 14 que será repentino, global y sobrenatural.
La Profecía de Zacarías 14: ¿Un Evento Geográfico Real o Simbólico?
Zacarías 14:4 afirma que, en el Día del Señor, los pies del Mesías tocarán el Monte de los Olivos y este se henderá por la mitad de este a oeste, creando un enorme valle. El lenguaje del texto es concreto:
“Y el Monte de los Olivos será hendido por el medio, hacia el oriente y hacia el occidente, y habrá un valle muy grande.”
La descripción no da margen a simbolismo poético. Incluye:
- localización precisa,
- dirección del rompimiento,
- resultado geográfico (un valle),
- efecto sobre la población (huida a través del valle).
Teológicamente, esto apunta a un evento literal — un estremecimiento catastrófico que altera la geografía de Jerusalén. Pero la pregunta moderna es: ¿la geología permite un evento de este tipo?
¿Existe Una Línea de Falla Donde Zacarías Dice Que el Monte Será Abierto?
Investigaciones geológicas y mapeos modernos demuestran que hay líneas de debilidad natural que cruzan el Monte de los Olivos, incluyendo:
- fracturas longitudinales profundas,
- zonas de cizallamiento en la caliza,
- cavidades internas alargadas,
- encajes estructurales que siguen el eje este-oeste.
El estudio de Wachs y Levitte[1] no menciona “la falla profética”, pero revela algo extremadamente relevante:
“La orientación predominante de las zonas frágiles en las colinas orientales de Jerusalén es este-oeste.
Esta es exactamente la dirección mencionada en Zacarías 14.
Aunque esto no prueba que la profecía esté comenzando ahora, demuestra que la geología de la región es compatible con un evento de ruptura transversal.
¿La Ciencia Puede Explicar la Futuro Ruptura del Monte?
La respuesta es: parcialmente.
La ciencia puede explicar:
- el comportamiento fracturado de la caliza,
- la inestabilidad de las laderas,
- la acción de terremotos en la región,
- la existencia de cavidades internas,
- la probabilidad de colapsos locales.
Pero la profecía describe un evento:
- abrupto,
- masivo,
- instantáneo,
- involucrando la presencia divina.
La ciencia no puede prever un evento sobrenatural, pero confirma que el Monte de los Olivos es estructuralmente capaz de sufrir una ruptura de gran escala.
Es decir:
La Biblia no exige un proceso geológico previo; pero la geología proporciona las condiciones físicas para que la profecía de Zacarías 14 sea literal.
El Papel de los Terremotos Históricos en la Formación Actual del Monte
Jerusalén ha sufrido diversos terremotos grandes a lo largo de la historia, algunos registrados tanto en la Biblia como por historiadores:
- El terremoto de Uzías (c. 750 a.C.) — citado en Amós 1:1 y Zacarías 14:5.
- El terremoto de 31 a.C. — descrito por Flavio Josefo; afectó severamente Jericó y Judea.
- El terremoto bizantino de 363 d.C. — destruyó muchas construcciones en Jerusalén.
- El terremoto de 1033 d.C. — causó colapsos en el Monte de los Olivos.
- El terremoto de 1927 — magnitud 6.2; daños importantes en la región.
Cada uno de estos eventos dejó:
- fisuras profundas,
- zonas de debilidad,
- acumulación de tensiones subterráneas,
- movimiento de capas rocosas.
La geología moderna afirma que tensiones tectónicas acumulan energía a lo largo de siglos hasta que son liberadas. Esta energía puede resultar en:
- terremotos modestos,
- rupturas superficiales,
- o un gran evento sísmico.
Así, un día, Jerusalén ciertamente enfrentará otro terremoto. Y si ese terremoto coincide con el evento descrito por Zacarías, el Monte de los Olivos ya posee la estructura necesaria para una ruptura dramática.
El Video de Aline: ¿Qué Puede Indicar Científicamente?
En el video grabado en Israel, Aline muestra:
- fisuras en el suelo,
- piedras desplazadas,
- erosión evidente,
- cavidades expuestas,
- escalones inclinados,
- muros alejados por presión interna.
Desde el punto de vista geológico, esto puede indicar:
- inestabilidad superficial (suelo venciendo la erosión),
- desgaste de caliza por agua subterránea,
- colapso de cavidades antiguas,
- microdeslizamientos de ladera,
- sedimentos que se movieron tras lluvias fuertes.
Nada allí indica una ruptura transversal de gran escala. Sin embargo, indica un hecho importante:
El Monte de los Olivos está activo geológicamente — no parado.
Y esto hace que fisuras puedan aparecer, aumentar, disminuir y reaparecer en diferentes puntos a lo largo de los años.
¿Existe Algún Signo Real de Que la Profecía Está Comenzando Ahora?
La respuesta técnica es:
no hay evidencia científica de que una fisura transversal esté formándose ahora.
La respuesta teológica es:
la profecía no prevé etapas — describe un evento repentino y final.
La ruptura del Monte de los Olivos será:
- instantánea,
- globalmente perceptible,
- relacionada a la venida del Mesías,
- acompañada de juicio divino,
- y no solo resultado de erosión o desgaste natural.
Por lo tanto, las fisuras actuales pueden ser señales de inestabilidad geológica — pero no representan el cumplimiento progresivo de la profecía.
El análisis integrado de la profecía y de la ciencia muestra que:
- Zacarías describe un evento literal, físico y futuro.
- La geología de la región es perfectamente compatible con tal evento.
- El Monte de los Olivos posee zonas de debilidad que pueden servir como punto inicial para una ruptura real.
- Pero no existe ninguna evidencia actual de que la “apertura” esté ocurriendo hoy.
Es decir:
el terreno está preparado pero la profecía aún no comenzó.
¿Cómo Sería Físicamente la Apertura del Monte de los Olivos?
Si el evento descrito por Zacarías 14 fuera observado con los ojos de la ciencia moderna, involucraría una ruptura súbita causada por:
- un desplazamiento tectónico de gran escala,
- un colapso transversal de las capas de caliza,
- la formación inmediata de un valle profundo,
- liberación masiva de energía sísmica.
La dirección indicada por la profecía — oriente-oeste — coincide con la orientación predominante de zonas de debilidad identificadas en el estudio geológico de Jerusalén[1]. Esto significa que, si un terremoto extremo golpeara la región, el Monte de los Olivos podría partirse exactamente en esa dirección.
Pero la profecía describe algo mayor que un terremoto: la presencia del propio Mesías causando el rompimiento.
Este detalle teológico diferencia:
- un proceso natural (fisuras, erosión, microdeslizamientos),
- de un evento escatológico único (la hendidura masiva repentina).
¿Cuál Sería el Impacto De Esa Apertura en la Geografía de Jerusalén?
La ruptura del Monte de los Olivos crearía un nuevo valle conectando este y oeste. Geológicamente, esto resultaría en:
- colapso de grandes porciones de la ladera,
- deformación inmediata de caminos y estructuras,
- cambio en el flujo de las aguas subterráneas,
- alteración del trazado actual del Valle del Cedrón.
Zacarías 14 afirma que:
“Ustedes huirán por el valle de mis montes.”
Esto implica un escenario en el que:
- el valle recién formado será ancho y profundo,
- se convertirá en una ruta de escape natural,
- su creación será instantánea,
- la ciudad será drásticamente afectada por este evento.
Desde el punto de vista de la defensa moderna, un valle abriéndose en el centro de la zona este de Jerusalén causaría:
- ruptura de vías principales,
- colapso parcial de cementerios y estructuras históricas,
- riesgo para el barrio del Monte Scopus,
- impacto directo en el flujo turístico y religioso.
¿El Monte de los Olivos Puede Realmente Rajarse En El Futuro?
Sí — y esto es reconocido tanto por los geólogos como por los teólogos (en perspectivas diferentes).
Científicamente: El Monte de los Olivos es:
- poroso,
- fracturado,
- sostenido por capas inestables,
- localizado en región de fuerte actividad sísmica,
- ya afectado por terremotos antiguos que fragilizaron su base.
Si un gran terremoto ocurre en la región, la ruptura de una parte significativa del monte es totalmente posible[1].
Teológicamente: La Escritura afirma que el monte se abrirá solo:
- en el Día del Señor,
- en el momento de la manifestación del Mesías,
- como parte de un juicio global,
- de forma sobrenatural.
Es decir: el hecho de ser posible no significa que esté ocurriendo ahora.
¿Las Rajaduras Actuales Son El Inicio Del Cumplimiento Profético?
Con base en toda la análisis hecha hasta aquí — Biblia, ciencia, geología y datos modernos — la respuesta es clara:
No. Las rajaduras actuales no representan el inicio de la apertura profética del Monte de los Olivos.
Lo que está ocurriendo es explicado por:
- erosión natural,
- fisuras típicas de la caliza,
- colapsos de cavidades internas,
- movimientos superficiales comunes en laderas antiguas,
- presión de construcciones modernas,
- lluvias intensas e infiltración,
- terrenos inestables documentados por estudios científicos.
El evento profético será:
- subitamente perceptible,
- globalmente significativo,
- en la presencia del Mesías,
- y geográficamente dramático.
El Veredicto Final: ¿El Monte de los Olivos Está Abriéndose?
Después de analizar:
- evidencias científicas,
- la geología de Jerusalén,
- videos recientes incluyendo el video de Aline,
- la profecía bíblica,
- la historia sísmica de la región,
- el comportamiento natural de la caliza y la dolomita,
- y las zonas de inestabilidad documentadas,
la conclusión enciclopédica es:
El Monte de los Olivos NO está abriéndose ahora en el sentido profético. Pero ÉL POSEE todas las características geológicas necesarias para abrirse en el futuro — exactamente como la Biblia describe.
La ciencia no está contradiciendo la profecía; simplemente está mostrando que el terreno ya lleva las condiciones estructurales para un rompimiento cuando el tiempo profético llegue.
La Unión Entre Ciencia y Profecía
Lo más impresionante de toda esta análisis es que:
La profecía de Zacarías 14 describe algo que, por más sobrenatural que sea, es totalmente compatible con la geología real de Jerusalén.
Así, tenemos tres verdades simultáneas:
- La profecía es literal.
- La geología permite su realización.
- El cumplimiento no ha comenzado.
El Monte de los Olivos ya es un escenario preparado no por erosión moderna, sino por la historia sísmica, por la estructura de la caliza y por la soberanía divina que ordenó la geografía mucho antes de que Zacarías escribiera su profecía.